- ¿Que pasa? - Preguntó Frank -
- Estás rojo - Respondió el mayor sonriente -
Luego de soltar la mano de Gerard, tocó su rostro, descubriendo el calentamiento de este.
" Que vergüenza " , Pensó Frank.
Hubo un incómodo silencio.
Solo sus pasos se oían en la deshabitada calle.
Sin rumbo alguno, continuaron su caminata.
- Y, todavía no me dices donde quieres ir - Miró al Pequeño -
- Mm, Verdad, ¿Porqué mejor no me acompañas hasta mi casa? -
- ¿No será muy luego? -
- Es que tengo que llegar a mi casa con las compras de... -
No terminó la frase porque al darse cuenta de lo dicho, suspiró profundamente.
- ¿Que pasa? - Preguntó el mayor confundido -
- ¡Mierda! , ¡De nuevo se me quedaron las malditas compras! -
- ¡Whoa! que finito saliste Frank -
- Me tengo que regresar a la casa de Bert ahora mismo... - Volteó sin pensar en lo dicho -
- ¿Te has vuelto loco? - Metió las manos a los bolsillos - Toma - Le pasó dinero - Compra de nuevo, yo te acompaño -
Frank contempló el dinero.
- No, no, no te preocupes Gerard, ya has hecho bastante por mí -
- Toma y no acepto un "No" como respuesta -
- Pero ... -
- Nada de Peros - Interrumpió -
- Bien - Tomó el dinero - Prometo devolvértelo -
- No te preocupes, total ya tengo bastante - Le sonrió -
Frank también sonrió.
Caminaron directo al 'supermercado', que en el día de ayer, había ido Frank con Bert.
Compró lo más rápido posible, porque su madre lo debería estar esperando en estos instantes.
Salieron del 'supermercado', para luego nuevamente caminar.
- ¿Me acompañas a casa? - Preguntó Frank -
- No crees que es muy... -
- ... Temprano - Completó este - Lo sé, pero mi madre me debe estar esperando con las compras, si quieres luego de dejarlas, vamos y nos comemos unos helados, yo invito - Sonrió -
- Bueno - Hizo lo mismo -
Llegaron a la casa de Iero.
- Bien, espérame un momento aquí, ya vuelvo -
Corrió hacia la puerta de su querido hogar.
Empuñó su mano para dar golpes sobre el pedazo de madera.
Unos cuantos bastaron para que Linda abriera.
- Madre - Entró dejando las bolsas en la cocina - Allí está todo - Se dirigió a la puerta principal -
- Espera Frank, ¿Dónde vas tan apresurado? -
- ¡Ah! voy a salir con un amigo, es que me está esperando en la calle...
¿me puedes prestar un poquito de plata? - Hizo puchero -
- Bueno - Le pasó - Ahora anda pero ten cuidado -
- Gracias, te quiero, adiós -
Le dió un beso en la mejilla.
Salió de aquellas cuatro paredes dirigiéndose a donde se encontraba Gerard , parado sobre el pavimento.
- Listo - Sonrió -
- Que rápido eres -
- Vamos -
Nuevamente se oían sus pasos, los cuales chocaban contra el semento.
- ¿Aquí? - Dijo el mayor -
- Claro, entremos -
Entraron a una 'Gelateria' El pequeño se acercó al heladero
- Disculpe me puede dar un helado de chocolate y otro de... - Miró a Gerard - ¿De cual sabor quieres? -
- Mmm, quiero uno de... vainilla -
El joven heladero, fue a hacer su labor.
Al hacerlo sostuvo los helados en sus manos.
Luego se los pasó a Frank y este le pasó el de vainilla a Gerard.
Salieron de la 'Gelateria' , no sin antes haberle pagado al Joven.
Se sentaron en una banca mientras Frank dejaba su chaqueta, la cual minutos antes, se había quitado, en un lado.
- Que lindo día, el cielo completamente despejado y la brisa muy relajante, ¿No crees Frank? -
- Bueno , por lo que aprecio, se ve bastante confortante -
Lentamente se fueron comiendo el helado o por lo menos Gerard.
Pero Frank, no paraba de mascar cada extremo de este, se notaba algo nervioso por la situación.
Se sentía 'incómodo'
- Que eres rápido comiendo -
Iero miró su mano que sostenía tan solo un delgado palillo.
' ¡Dios! estoy completamene nervioso', decía en su mente.
Pasaron varios minutos...
Gerard lo quedó mirando, mientras devoraba su helado.
El pequeño percató esto, por lo cual decidió mirar a Gerard.
- ¿Que pasa? -
- Es que... ¿Alguien te ha dicho alguna vez que eres lindo? -
- Mmm , mi madre -
- Rió despacio - Pero otra persona que no sea tu madre -
- Pues nadie -
- Bueno, entonces seré la primera persona en decírtelo , 'eres lindo' -
Frank sonrió avergonzado.
Way tocó su mano suavemente.
- Yo... - Se levantó precipitadamente - Yo... me tengo que ir, adiós -
Avanzó camino a su casa
- Espera ¡Frank!, ¡Frank! - Corrió hacia este deteniendolo -
- Disculpa, no quize hacer eso -
El pequeño, sin prestar atención a las palabras del mayo, corrió.
Sí, Corrió para que Gerard no lo alcanzara.
Estaba asustado.
Al llegar a su casa descubrió que su chaqueta no la tenía sobre su espalda.
'¡Por la mierda, mi chaqueta!'
Continuará...
sábado, 1 de noviembre de 2008
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